MENOPAUSIA
Cambios a partir de la Menopausia
Desde el nacimiento nuestro organismo experimenta múltiples cambios que nos van acondicionando para cada etapa de la vida. Si durante la pubertad, en la mujer aparece la menstruación, que significa que entra en una etapa en la que se está preparada para la reproducción, con la menopausia, en cambio, su cuerpo se desprende de esta fertilidad para dar paso a la senectud.
La menopausia se define como el periodo en que la mujer deja de tener actividad ovárica y, como consecuencia, desaparece la menstruación. Por lo que la menopausia conlleva una serie de importantes cambios, tanto físicos como emocionales, que habrá que superar y para los que se ha de estar preparada.
Es a partir de los 35 años cuando la actividad ovárica de la mujer empieza a descender y la capacidad de concebir también es menor, aunque no por ello deje de ser posible. De hecho, el periodo fértil suele durar hasta los 45-50 años, intervalo que varía dependiendo de la mujer. Es cuando finaliza la menopausia (se entiende que la menopausia finaliza cuando la mujer deja de menstruar durante 12 meses consecutivos) cuando definitivamente, la mujer deja de ser fértil. Pero además de esta consecuencia, la menopausia conlleva muchos y delicados cambios que inciden en la vida de la mujer.
La menopausia es un periodo de transformación en el organismo femenino que hace que los ovarios dejen de producir óvulos, por lo que las menstruaciones dejan de ser normales hasta que terminan desapareciendo por completo. Asimismo, la menopausia hace que el cuerpo produzca menos estrógenos y que cese la secreción de hormonas, cambios que motivan las señales que experimentan algunas mujeres durante el proceso menopáusico.
Aunque la incidencia de la menstruación sea muy diferente y dependa de la mujer, hay unos cambios muy parecidos y claramente reconocibles que nos harán comprender el proceso de la aparicion de la menopausia que se está fraguando en nuestro cuerpo e intentar que nos perjudique en la menor medida posible.
Cambios en la Menopausia - Los Sofocos
Antiguamente se pensaba que los síntomas de la menopausia no eran importantes y que la mujer tendía a exagerarlos. Hoy sabemos que sí que lo son, y que si no son tratados con la atención que merecen, pueden ocasionar graves problemas psicológicos que pueden interferir en el bienestar y la salud física.
Además de la obvia falta en la menstruación, los síntomas más populares de la menopausia son los sofocos, sobre los que habremos oído mucho bromear. Se trata de oleadas de calor que cambian la temperatura interna de la mujer y que también se pueden ver acompañados por un leve enrojecimiento de la piel. Igualmente, estos contrastes del termostato corporal pueden provocar sudoración excesiva, que se puede agravar por la noche e influir en la calidad del sueño.
Las consecuencias psicológicas de la menopausia son también muy comunes, pudiendo producirse alteraciones en el estado de ánimo y cambios de humor. Y es que la menopausia es un proceso muy delicado donde la mujer siente que está envejeciendo, por lo que las crisis de edad suelen acarrear una mayor vulnerabilidad, pudiendo incluso aparecer cuadros de ansiedad o depresión. Estos trastornos mentales también pueden desencadenar una falta de apetito sexual e incapacidad para alcanzar el orgasmo, problemas que se pueden acentuar por una mayor sequedad vaginal y una elasticidad menor en estos tejidos que pueden hacer que el coito resulte doloroso.