MENOPAUSIA
Trastornos del Aparato Genital en la Menopausia
La vulva y el periné (zona situada entre la vagina y el ano) son muy sensibles a los cambios hormonales en la menopausia. Después de la menopausia las zonas vulvares se van adelgazando progresivamente y aumentan su fragilidad, por lo que puede causar pérdida de sensibilidad y dolor durante las relaciones sexuales (dispareunia).
El vello púbico empieza a desaparecer, y toda la piel de la zona se hace francamente fina. El tejido y grasa subcutáneos disminuyen de tal manera que los labios mayores y menores se van borrando. Esto provoca una reducción de la entrada de la vagina (introito vulvar). Asimismo la irritación y la quemazón o picor de esta zona son frecuentes.
La mucosa vaginal se altera y se vuelve más tensa y disminuye la producción de flujo, con lo que la vagina está mucho más seca. Ésta se irrita y sangra con facilidad (vaginitis).
Por una parte la vulva y la vagina, al dejar de tener estrógenos por la menopausia, se han hecho más cortas y estrechas, lo que dificulta en parte las relaciones sexuales; además al haber disminuido la cantidad de flujo hace que sea más fácil la erosión de la mucosa vaginal; por eso se nota quemazón.
Por otra parte, las relaciones sexuales continuadas mantienen más elásticos y menos atróficos los tejidos. Por eso las relaciones sexuales resultan mas molestas.